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Domingo, 21 de Febrero de 2016 16:08

«Nunca había llorado de emoción como en Chipre» Destacado

por FCMKDA
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3ª en Chipre 3ª en Chipre

 

Entrevista a María Espinosa, bronce en el Campeonato de Europa de kárate de Limasol.

 

Aunque cada año llegue alguna medalla para los toledanos en el Campeonato de Europa júnior y cadete de kárate, no es sencillo. Una presea contintental tiene detrás un enorme trabajo que, cuando se ve reflejado con éxitos, acaba sacándole las lágrimas de emoción incluso a una María Espinosa cuyo inagotable talento sigue sin eclipsar su humildad.


¿Se va creyendo que vuelve a ser bronce de Europa?
Estoy como en todos los campeonatos. En cuanto ganas no te lo crees, pero al día siguiente te lo empiezas a creer y ya cuando llegas a España, como hay un viaje un poco largo, lo vas asumiendo.


Seguro que nada más aterrizar empezaron a llegar las felicitaciones.
En cuanto terminó la competición, como en el hotel teníamos Wifi, empezaron a llegar los mensajes y las menciones en las redes sociales, porque al retransmitirse en directo el campeonato todo el mundo lo había ido viendo. Ahí fue donde me acribillaron.


¿Cuáles fueron las felicitaciones más especiales?
Una de las más bonitas fue la de Álvaro Jiménez, mi entrenador, porque nos mencionó a todos los compañeros que representamos a España. A partir de ahí llegaron muchas más con pequeños textos ante los que sólo podía dar las gracias, porque aunque no estuvieran en Chipre, su apoyo siempre se nota.


Seguro que en Chipre se celebró también la medalla.
Allí lo celebré con mis padres y mis tíos, que se apuntaron a verme desde la primera competición en la que participé y desde entonces no se han perdido ninguna. Pero fue muy bonita la de aquí en España, en el gimnasio con todos los alumnos, tanto los mayores como los pequeños.


¿Cómo fue la competición?
A la competición llegué con miedo, porque no puedes ver antes la liguilla que te toca, sólo en los días previos. Pero sí me había fijado en las participantes de mi categoría y estaban países muy fuertes, como Italia, Estonia o Rusia. Dentro de lo que cabe, aunque fuesen potentes, yo tenía claro que no quería a la italiana -Mangiacapra- porque me había ganado antes en el Mundial de Indonesia. Nada más salir la liguilla, vi que en la primera ronda me tocaba esa chica y fui con miedo, porque la tenía mucho respeto.


Además de ella, el resto de rivales de su liguilla también eran fuertes.
Además de la italiana, luego me tocaron unas rivales para empezar que me hicieron pensar que no estaba en el Europeo, sino que se repetía el Mundial, porque luchaba contra todo el medallero. En mi liguilla estaban también la estonia que era campeona del Mundo y de Europa, la rusa que fue bronce en el Campeonato del Mundo y la francesa que viene de un país en el que todos los karatecas son peligrosos. De la única favorita que me libré fue de la eslovaca, que estaba en la otra liguilla.


¿Pasar el primer combate frente a la italiana le dio más confianza?
Ganarla supuso quitarme un peso de encima, porque le tenía tanto respeto que cuando me dieron ganadora, aunque nunca celebro las victorias, esta vez miré hacia el cielo y noté que me había librado de un lastre. Eso me dio confianza para ir a por las demás.


¿Cómo fue su avance?
Después de ganar a la italiana por decisión arbitral, me tocó una ucraniana a la que gané 5-1. Después peleé con la francesa, que había ganado a la campeona del Mundo, y la gané por 1-0. Entonces ya me tocó con la rusa, que ahora mismo está la primera en el ‘ranking’ mundial. Empecé ganando 1-0 pero en un choque a la vez empatamos; volví a adelantarme y sucedió lo mismo con otro choque. Ya con el 2-2, a falta de tres segundos, me equivoqué. En caso de quedar igualadas, creo que la victoria me la hubieran dado a mí los árbitros; pero en lugar de quedarme quieta le fui a pegar con la pierna de atrás, se me anticipó con el puño y me marcó el 3-2. Ella sólo tuvo que irse para atrás en el tatami y ya era imposible remontar. La final fue menos emocionante que esta semifinal.


Tuvo en su mano el pase a la pelea por el oro.
Lo tuve en mi mano y me dio mucha rabia. Nada más saludar a la chica, me puse a llorar y me vine abajo, porque había perdido por culpa de un fallo propio.


¿Y cómo se recuperó para luchar por el bronce?
El seleccionador, César Martínez, me levantó con ánimos y me dijo que había peleado muy bien, a pesar de perder. Me insistió en que me quedaba un combate todavía y, aunque la medalla no fuera de oro, podía ser de bronce y estaba en mi mano conseguirla. Me quedé sola cinco minutos, me conciencé de que la competición no había terminado y salí a ganar a la chica de Luxemburgo, para terminar 5-1.


¿Verse fuera de la final le hizo tener un punto de rabia que le ayudó a dominar el combate por el bronce?
Claro, porque cuando pierdes en la semifinal te da aún más rabia. Y además fue por tres segundos y tuve claro que, aunque se había escapado el oro, el bronce no se me iba a ir. Desde el principio puntué y, aunque me empató, me dio igual y seguí de la misma forma hasta marcarle una pierna en la cabeza.


Y entonces llegó una nueva liberación.
Me pasó lo mismo, no celebro demasiado los campeonatos, pero en este tenía mucha tensión acumulada y me puse a llorar de emoción. Me abracé a los seleccionadores César Martínez y Ángel Luis Chaves y luego me fui con Álvaro Jiménez a la grada y con mi familia. Fue muy emotivo.


Y eso que no es su primera medalla internacional.
En cadete también logré el bronce y no recuerdo si lloré o no, pero seguro que si lo hice no fue como esta vez. Es que me habían costado tanto los combates que ganar una medalla me reconfortó mucho.


¿Qué combate le dejó un mejor sabor de boca?
El de la italiana. Siempre que me había emparejado con alguna italiana había perdido. A la cuarta, por fin, vencí a una de ellas. Ahora cuando me toque otra, ya sé que las puedo ganar.


¿Se le pasaron por la cabeza todos los esfuerzos que han tenido que realizar para llegar bien a este Europeo?
Lo normal es que nos dejen las navidades después del Nacional antes de la preselección, pero esta vez se adelantó todo y en diciembre ya sabíamos quién iba a ir al Europeo. Por eso en las vacaciones estuvimos dando mucha caña con la táctica y los entrenamientos. Al final las cosas salieron, porque llevé los combates muy bien, aunque a estos niveles cualquier fallo lo aprovechan los contrarios. Además, la concentración previa en Arganda del Rey fue muy fuerte, también de cabeza, ya que nos ha acompañado el psicólogo, Javier Lezcano, hasta Chipre.


Son cosas que se notan, porque España ha quedado tercera en el medallero del Europeo.
Sí, porque nos ha mentalizado a todos de lo que podemos hacer. Lo hemos hecho genial y lo podíamos haber hecho aún mejor, porque siendo terceros en el medallero, Francia sólo nos ha ganado por un oro, pero nosotros hemos disputado una final más que ellos, aunque hayamos sacado un título menos; ha faltado el mío. Turquía ha sido la primera, pero es una superpotencia, porque ha ganado diez de sus trece finales.


Van dando pasos adelante.
Estamos demostrando que el kárate en España está ahí, porque hemos pasado de siete medallas en el anterior Europeo a las doce de Chipre. Se puede decir que los extranjeros, cuando ven que en la liguilla les toca un rival de nuestro país, nos toman en serio.


Es joven y está compitiendo a un alto nivel,  pero ¿mira hacia Tokio y los Juegos de reojo?
Sería una gran ilusión luchar con más gente para ver si me seleccionan para ir a Tokio 2020. Si seguimos por este camino, vamos a poder conseguir este sueño de tanta gente. La pena del kárate es que no sea aún un deporte olímpico, porque en cuanto a subvenciones perdemos muchas ayudas y no somos tan populares. Cuando eso se consigue, entonces hay más ventajas.

 
Además, el kárate le daría muchas medallas olímpicas a España.
Los resultados están ahí y, si seguimos así, viendo que hemos quedado terceros en el medallero en este Europeo júnior y cadete, además de que en sénior también somos una potencia mundial, podríamos estar arriba.


El kárate español va hacia arriba y el toledano se mantiene arriba, porque van tres años lográndose medallas internacionales.
El kárate toledano también está floreciendo y los pequeños que vienen desde abajo están dando mucha caña. Cuando les veo me aportan mucha ilusión para seguir entrenándome, personalmente me gratifica mucho. Toledo ha demostrado en los dos últimos Europeos, con cuatro karatecas de la provincia en cada uno de ellos, que la labor que están haciendo los seleccionadores regionales, Julio Cuadra y Álvaro Jiménez, es buenísima.


Cuando viajan a un campeonato internacional, en la mezcla ¿que puede más, la ilusión por hacer una gran actuación o la responsabilidad por repetir las anteriores?
Creo que ambas cosas van unidas. La ilusión nunca se pierde y la responsabilidad no es con los demás, sino con uno mismo. Con ilusión y trabajando como hay que hacerlo, las cosas salen solas.


¿Qué tal fue la convivencia en Chipre?
Genial, para mí ha sido mi tercer verano. Tuve el de España, el del Mundial de Indonesia y el de este Europeo de Chipre. Allí estábamos en pantalones cortos y manga corta por la tarde, en un complejo hotelero muy bueno y con una gran convivencia, porque era uno de los hoteles oficiales y nos juntamos con muchas selecciones. En la última noche, antes de volver a España, se suele hacer una fiesta para todos, pero como no sabíamos dónde era nos dio igual, ya que en nuestro hotel había tantos países que nos juntamos y montamos la nuestra. Es la parte más bonita de estos campeonatos, relacionarte con gente que tiene tus mismos gustos.


Seguro que los cuatro integrantes del Club Kidokan hicieron piña.
Claro, porque somos todos compañeros. Aunque competimos en días separados. De los cuatro, la única que obtuvo la medalla fui yo, pero la derrota la vivimos como una derrota de todos y la victoria como una victoria de todos. Ojalá los cuatro hubiéramos tenido medalla.


Después de cumplir este sueño, ¿cuál es el siguiente?
Seguir igual. De momento, eso sí, quiero centrarme en los estudios para aprobar la Selectividad. Ahora toca rendir en los estudios. Los Europeos son todos los años y el que viene me gustaría estar en lo más alto. Pero ahora en lugar de entrenarme tanto voy a centrarme un poco más en las clases porque es donde toca estar al máximo.

 

domingo, 21 de febrero de 2016.
FUENTE: La Tribuna de Toledo. 
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